Ejercicios acuáticos para embarazadas

Una interesante a la vez que saludable experiencia

Sabemos que durante el embarazo, nuestros cuerpos se vuelven más pesados y en consecuencia tenemos que comenzar a realizar algún ejercicio para que no se produzcan dolores de espalda. Sin duda el medio acuático es uno de los mejores medios en los que se puede trabajar conjuntamente con el bebé e incluso favorecer al nacimiento.

Realizar ejercicios acuáticos es bastante efectivo para ejercitar tanto el sistema cardiovascular como los distintos músculos para evitar algún tipo de lesión o inconveniente y así estar en forma para realizar un buen trabajo de parto.

Además, los ejercicios acuáticos brindan los siguientes beneficios:

– El nadar tonifica y pone en movimiento todos los músculos del cuerpo, incluidos los que se encuentran bajo tensión durante el embarazo.

– Controla los niveles de fortaleza y distensión que son sumamente importantes y necesarios para el momento del parto.

– Permite recuperar la forma de una manera más rápida después del parto.

– Le envía sangre altamente rica en oxígeno al niño que está por nacer.

– Estimula la flexibilidad y permite un más amplio espectro de movimientos sin temor alguno a caerse.

– El agua favorece cada vez más este tipo de ejercicios, pues resultan de mayor comodidad ante tener que hacerlos en el suelo, en especial ejercicios que involucran articulaciones que llevan peso, como la cadera, rodillas y tobillos.

Algunas recomendaciones para embarazadas que deseen realizar ejercicios acuáticos

– Si se presenta algún dolor o fatiga dejar el ejercicio y tomar un descanso.

– Si se siente mucho frío o calor, dejar el agua.

– Evitar aguantar la respiración.

Hacer calentamiento y estirar los músculos antes de ejercitar corazón y pulmones.

– Evitar ejercitar los espinales ya que aumentan la curvatura en la zona lumbar. No nadar con estilos como el delfín o el mariposa pues ejercitan los espinales y acrecentan la curvatura en la zona lumbar.

Se debe controlar el pulso; la cantidad de latidos por minuto no debe sobrepasar los 140, pero a los 40 años dicha cantidad se reduce a 130.

– Siempre consultar al médico antes de iniciar cualquier tipo de rutina de ejercicios, pues en algunos casos la actividad física está como una contraindicación.

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